Se me
amontonan situaciones, escenarios, ambientes de años de la vida política que
quiero ordenar, relatar, poner negro sobre blanco en mi blog La Senda de Trapi.
Es mi relato de lo vivido, sin más. No lo quiero someter a valoraciones o polémicas sobre las diferentes circunstancias que voy a narrar en diferentes relatos.
Así lo viví y así lo
cuento.
Padre
escribía parte de sus memorias pulsando las teclas redondas de letras amarillentas
y cerquillos plateados de la Remington. Era como una liturgia coger el folio de
color pajizo, el papel carbón y otro de papel cebolla, ajustarlos con pequeños
golpes sobre la mesa e introducirlos en el carro de aquella Remington que,
aunque era portátil no hizo apenas viajes, pero sirvió para que mis dedos
infantiles comenzaran a familiarizarse con la mecanografía. Hoy son las teclas
del ordenador las que me sirven para poner una letra tras otra y contar parte
de mi vida dedicada a la política, que contribuya a hacer la pequeña historia
de un León de aquellos años ochenta con muchos cambios sociales.
Tres carpetas
con hemeroteca de prensa, fundamentalmente local, folios de borradores para
reuniones del Partido Alianza Popular, o para intervenciones en plenos del Ayuntamiento o de
la Diputación. O el escrito firmado con el compromiso de votar al candidato de
AP para Alcalde en las Elecciones Municipales del año 1987, que fue el origen del
Pacto Cívico en el Ayuntamiento de León, tan atacado por el espíritu caciquil
de la ciudad; pero que, sin embargo, apoyaron públicamente sectores
intelectuales de la Provincia. Fue Emilio Martínez Torres, con una amplísima actividad
en León por la cultura y la enseñanza, quien en dos ocasiones me dijo estáis
haciendo historia en León.
Pasan por mi mente muchas de las situaciones vividas con personajes y personajillos en aquellos años, de los que únicamente mencionaré sus nombres si lo considero estrictamente necesario. Relataré ambientes y circunstancias que pueden explicar actitudes y posiciones muchas veces distorsionadas, disimuladas o realmente misteriosas en el momento que se produjeron. No pretendo analizar hoy aquello, que se produjo en el contexto de los años ochenta del siglo pasado; solamente quiero contar.
Tuve
la suerte y la desgracia de haber vivido la política, no de la política. Suerte
por haber podido llevar a cabo algunas realizaciones para mis paisanos de León. Unas
conocidas y otras totalmente anónimas, pero que han contribuido a mi mayor
satisfacción interna al haber aportado algo a la sociedad, y que me han permitido
dormir a pierna suelta. Pero también la desgracia por haber conocido situaciones
de los guisos en las cocinas de los partidos, que me repelen. Tengo que
reconocer que, en mi caso, la maquinaria del aquel partido AP me arrolló sin
piedad: los de Génova y también los de León. Y, sin embargo, aún me hace
sonreír cuando recuerdo que algunos de mis correligionarios de la organización
política me calificaban en aquellos años como el rojillo del Partido. Pero
se compensaba con aquellos otros políticos que se encuadraban en los partidos de
izquierdas y llamaban facha.
Siempre
he procurado aplicar en mi vida más la evolución que la revolución; aunque unos
no lo entiendan y otros no lo toleren. Me tienes confundido, me decían, porque has militado en un partido conservador y, sin embargo, tienes muchas
ideas progresistas. Y es que ideológicamente ¿dónde está la verdad?, ¿la verdad
absoluta?
La
comodidad para muchos seres humanos es amoldarse a un sistema que no cambie,
que no necesite pensarse.
Pues muy buenos razonamientos, D. Andrés. No sé si vas a continuar con ellos o es un 'flash'. Abrazosss.
ResponderEliminarMi intención es continuar contando.
EliminarUn abrazo.
Sr. Podría escribir un poco más en el blog. Gracias
ResponderEliminarTienes razón, eres uno más que me lo dice.
EliminarQuizás los años y el haberme adaptado a vivir el día a día ha hecho que esté vago en letras; también una actitud de escepticismo.
Tuve el proyecto de poner una letra tras otra con las vivencias de la vida política, pero he observado que no tienen mucho interés, y he tomado como bandera una máxima de Oscar Wilde: “No des muchas explicaciones porque los amigos no las necesitan, los enemigos no las creen y los tontos no las entienden”.
Muchas gracias.