jueves, 5 de enero de 2017

Habitación 346



Deseabas que llegara el fin del pasillo y yo no quería que tuviera final; querías refugiarte en aquella habitación 346 del hospital para dejarte ir.

Y me costaba entender tus no me pidas más ante mis mensajes de ánimo, aún siendo conscientes de tu gravedad, porque recordaba otras batallas que habías ganado; aunque también comprendía tu cansancio por muchos años de lucha por tu cuerpo con que la vida te había castigado. ¿Por qué?

Aquel  ¿merecerá la pena? que planteaste a la médico cuando te anunciaba poner tratamiento a la reactivación de un cáncer cabrón que se había adueñado de tu cuerpo y que, como perro rabioso, había mordido y no soltaba.

Me planificabas tu futuro… tu entierro, sin boato; pero no pudiste evitar las muestras de cariño que querían hacerte llegar todos los que se volcaron en pasar unas últimas horas contigo acompañando a la madre, a la hermana, a la amiga… Te querían, te quieren.

Esa foto…

Y ahora, aquí, quedo yo… y el resto del mundo.

Conociste mi afición por la música y no puedo por menos que escuchar a Bach  “Ruth wohl, ihr heiligen gebeine” mientras escribo estas letras que humedecen mis ojos.


Te quería, te quiero Merce.

lunes, 7 de marzo de 2016

Desfaciendo entuertos.



Era el año 2007 cuando ex-alumnos del Colegio de los PP Dominicos de la Virgen del Camino (León) organizamos la conmemoración de los cincuenta años de la fundación del Colegio y buscamos un punto de encuentro con un blog. 
Comenzaron a aparecer en él muchos compañeros que habían convivido veinticuatro horas diarias durante once meses al año en seis años, y volcaron sentimientos y también dudas que querían refrescar en su memoria.
Javier del Vigo Palencia quiso que le aclarara la relación de aquellos Trapiello que habían sido alumnos y compañeros en los años sesenta. Y le contesté en el blog:

Querido Javier:
A tu misiva del 20/05, aclaro porque no soy el famoso escritor Andrés Trapiello: Yo soy MARTINEZ, y el famoso y gran escritor es GARCIA. 
Te explico: En la primera novela premiada de Andrés Trapìello "El buque fantasma", desembarcó en León con la Editorial Plaza y Janés en promoción para presentar la novela en el Hostal de San Marcos. En la mesa presidencial le acompañaban su hermano Pedro y el presentador del acto que quiso aclarar, lo que Victoriano Crémer llamaba "La Saga de los Trapiello",  y explicaba a los asistentes: Andrés, que es el autor de la novela premiada por Plaza y Janés, y nos acompaña en la mesa presidencial también su hermano Pedro, periodista y escritor. Ellos son hermanos de Seve, el pintor, y son sobrinos de Cesar Trapiello , el tío cura periodista; también son sobrinos de Marcelo, periodista, que es el padre de Andrés que ha estado en política, como lo estuvo también otro Andrés, el tío maestro, que también fue concejal allá por los sesenta y tiene once hijos, unos de los cuales también se llama Andrés... Y continuó aclarando...

Al finalizar el acto me acerqué  y le pregunté al presentador si los asistentes lo tendrían más claro o si por el contrario habrían deducido que yo era hijo de mi tío Cesar, el cura, y Pedro era primo de Andrés. Y mi padre, periodista durante cuarenta años en "El Diario de León", era cura y padre de Andrés; pero ¿de qué Andrés?, porque nuestro abuelo también se llamó Andrés, y yo ahora tengo también un hijo que se llama Andrés. Y un hijo de Andrés...


Y Javier me contestó: 
Javier del Vigo

Eres un encanto, Andrés, escribiendo. Andrés Martínez Trapiello...

Nunca vi a nadie tan fino "desfaciendo" entuertos! Tan fino que haces reír. Y en los tiempos que corren, leer a alguien que, de forma amena, inteligente, te va quitando errores mientras te divierte, es cosa harto singular...
Los Trapiellos de León! Abundáis como las setas en primavera, me repito como puse hace días ya.
Comprendí después de escribir el texto al que me respondes que GARCÍA y MARTINEZ son apellidos distintos. Pero lo dejé así. Máxime, sabiendo que somos pocos -a lo que parece- quienes nos entretenemos repasando las entradas anteriores del blog.
A ti te veo escribir y en las fotos que publicáis. Mira, de todos los demás de la saga, sigo sin saber quien fue el hijo del cura o el torero metido a político. Ja! Es guasa! A Pedro -vaya Vd a saber si es el primo, el niño perdido en el templo o el camarero del buen menú- su voz, a decir verdad ese fantástico vozarrón de Pedro, suelo oirle por la radio de vez en cuando...
Saludos, pues, a los Trapiello de León. Seguro que haciéndome amigo de la saga, puedo vivir de gorra en León varios siglos.
De nuevo, gracias por la aclaración, Andrés. Inigualable, tanto en el tema Trapiellos, como en el nombre del periódico... Efectivamente, el PROA. 

La puñetera memoria, cómo juega con uno!


martes, 2 de diciembre de 2008

Se hace camino al andar...


... y las palabras expresan vida.